Día de la Mujer, día de reconocimiento de la lucha incansable de las mujeres del mundo, más allá de culturas e ideologías

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Exigimos libertad,  justicia e igualdad!

Berta Caceres (foto: redes sociales)

La lucha de las mujeres cada día es más intensa para garantizar que las generaciones no sean privadas de oportunidades de una educación digna, una voz, un territorio libre de invasores y una vida en equilibrio con la madre naturaleza.

Con alegría vemos hoy día luchas que dan frutos: el caso Sepur Zarco abre una brecha de dignidad y justicia en Guatemala. 15 mujeres Q’eqchi’ logran justicia después de 34 años de sufrimiento. Por fin los órganos de justicia aplican las leyes a su favor, condenando la barbarie.

Exigimos libertad,  justicia e igualdad!

Berta Caceres (foto: redes sociales)

La lucha de las mujeres cada día es más intensa para garantizar que las generaciones no sean privadas de oportunidades de una educación digna, una voz, un territorio libre de invasores y una vida en equilibrio con la madre naturaleza.

Con alegría vemos hoy día luchas que dan frutos: el caso Sepur Zarco abre una brecha de dignidad y justicia en Guatemala. 15 mujeres Q’eqchi’ logran justicia después de 34 años de sufrimiento. Por fin los órganos de justicia aplican las leyes a su favor, condenando la barbarie.

Sin embargo en otro capítulo de la vida, se le da muerte y se criminalizan a lideresas que han logrado superar el miedo, el temor de alzar la voz por su pueblo y exigir respeto por su cuerpo, su territorio y su dignidad en un mundo patriarcal, donde el dinero sobre pasa los derechos humanos. Vemos con preocupación casos como el de Crisanta Pérez, de San Miguel Ixtahuacán, en San Marcos al occidente de Guatemala, que denunció las violaciones a los derechos humanos de su comunidad cometidos por la transnacional canadiense Goldcorp y su proyecto extractivo “Mina Marlin”. Ella y ocho mujeres más fueron perseguidas durante cuatro años y detenidas por oponerse al proyecto que contaminó fuentes de agua y afectó la salud de la población. Yolanda Oqueli, que desde 2012 defiende con valentía a su comunidad en el plantón pacífico de La Puya -haciendo visible la lucha contra la minera con una resistencia que tenía mujeres en el frente-, sufrió un intento de asesinato en junio ese mismo año.

El reciente asesinato de la dirigente indígena lenca Berta Cáceres de Honduras, envía un mensaje brutalmente claro: callar a las mujeres que luchan por su pueblo y se oponen al despojo, que exigen respeto a sus derechos y que defienden su dignidad y la vida.

¿Debemos bajar la guardia en la búsqueda de la igualdad entre mujeres y hombres? Cada avance nos cuesta sangre de mujeres y hombres. Sigamos adelante, para que sus vidas no sean en vano. Reafirmemos nuestras luchas y nuestro compromiso con la vida, la dignidad y la justicia!